¿Qué función cumple el enamoramiento, por qué existe? Se puede postular como hipótesis la necesidad de superar la dificultad de vincularse con otro. No es fácil entregar la propia intimidad, mostrar afecto, exponerse a perder o a sufrir, a no ser recompensado. El enamoramiento permitiría superar esos temores: si el otro es perfecto ¿cómo no entregarse afectivamente?; si el otro es parte de uno y uno del otro, entonces la unión ya se produjo, casi no es necesario hacer ningún esfuerzo para conocerse, para intimar.
"Nadie es demasiado grande para su valet" se dijo alguna vez, es decir que, en la intimidad, en lo cotidiano, la idealización se resquebraja. La distancia favorece la idealización, la cercanía obliga a contrastar con la realidad y es más difícil mantenerla. La vida cotidiana requiere que quienes forman una pareja sean dos individuales con funcionamiento autónomo y no una fusión de ambos. Por eso con el tiempo y la convivencia, el enamoramiento cede ante la visión real de la persona. Si quien se casó lo hizo en un estado de extrema idealización, el encontrarse con una persona, mejor o peor, pero persona, puede llevarle a una desilusión que justifique pensar que todo amor muere con el matrimonio. Por el contrario, quien forma una pareja con menor grado de idealización, tiene más para ganar con el tiempo.
Esto último no sería válido para los donjuanes y las inconstantes, quienes viven tras el enamoramiento y se van luego. Son enamorados del amor, no de personas reales. Su placer consiste en sentirse amado, en idealizar y a partir de allí valorizarse a sí mismos, ya que "si la persona que amo es ideal, yo también debo serlo cuando me corresponde". Necesitan constantemente seducir, los excita el desafío, coleccionan conquistas, pero no se quedan a amar y en realidad tampoco se enamoran aunque vivan detrás de lograrlo.
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